La paralización de Rodalies y los derechos laborales: cuándo se puede faltar al trabajo con permiso
En este contexto, el Departamento de Trabajo ha recordado que las personas trabajadoras pueden acogerse, en determinados casos, a lo previsto en el artículo 37.3 del Estatuto de los Trabajadores, que regula los permisos retribuidos.
¿Cuándo puede aplicarse el permiso retribuido?
El artículo 37.3.g del Estatuto de los Trabajadores reconoce el derecho a un permiso retribuido de hasta cuatro días cuando existe una imposibilidad real de acceder al centro de trabajo o de transitar por las vías necesarias, siempre que dicha situación derive de recomendaciones, limitaciones o prohibiciones establecidas por las autoridades competentes.
Ahora bien, el hecho de que en este caso se trate únicamente de una recomendación de teletrabajo, y no de una prohibición de desplazamiento, hace que el derecho al permiso no sea automático. Para poder acogerse a él, la persona trabajadora debe:
- Avisar previamente a la empresa, y
- Justificar debidamente que no ha sido posible llegar al puesto de trabajo por falta de alternativas razonables de transporte.
Si existen medios alternativos viables, la ausencia podría considerarse injustificada.
¿Y si la situación se prolonga?
Si la imposibilidad de acudir al trabajo se mantiene más allá de los cuatro días y no es posible el teletrabajo, la normativa prevé que la empresa pueda solicitar una suspensión del contrato o una reducción de jornada por fuerza mayor, previa autorización de la autoridad laboral. En este caso, se mantiene el vínculo laboral, pero quedan suspendidas las obligaciones de trabajar y de abonar el salario.
Interpretación caso por caso
La clave en situaciones como la paralización de Rodalies es la valoración individualizada de cada caso: qué alternativas de transporte existían, qué margen real ha tenido la persona trabajadora para llegar a su puesto de trabajo y si la empresa podía facilitar el teletrabajo. La ausencia de prohibiciones expresas de movilidad abre un amplio margen de interpretación que, previsiblemente, seguirá generando discrepancias entre sindicatos y patronales.
